Para garantizar una vida útil óptima a las medallas, se recomienda instalarlas, si es posible, en un lugar lo más protegido posible de los elementos (lluvia, granizo, nieve, rozaduras y suciedad…). Lo ideal es fijarlas verticalmente y no horizontalmente.
La razón es muy sencilla: si la medalla se fija horizontalmente en un lugar mal protegido, las gotas de agua, la arena, el polen, las resinas u otras suciedades tendrán dificultades para evacuarse. A largo plazo estas suciedades pueden afectar al aspecto estético, provocar el inicio de la corrosión del acero o dificultar la legibilidad del QR.
Para limpiar tus medallas y conservar su brillo, recomendamos mantenerlas aplicando de vez en cuando una capa de protección en spray, por ejemplo el lubricante WD40, fácil de encontrar en cualquier comercio.